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Internet ayuda a los consumidores en la búsqueda de su vivienda, pero también favorece la aparición de fraudes. El más habitual, intentar alquilar una vivienda que no existe.

La tecnología ha cambiado de forma radical y hoy internet, los portales y plataformas especializadas, son el principal medio usado por los consumidores para acceder al alquiler de una vivienda en sus distintas modalidades.

Pero a la vez que internet ayuda a los consumidores en su búsqueda de vivienda en alquiler también favorece la aparición de fraudes. El más habitual, intentar alquilar una vivienda que no existe. También puede haber engaños al recurrir a agencias que pretenden cobrar solo por “enseñar” pisos exclusivos que luego no existen. En este sentido y para evitar sorpresas desagradables es conveniente seguir una serie de recomendaciones que son extensibles a todos los alquileres sean permanentes o de temporada.

  1. Lo primero, comparar los precios y condiciones de distintas páginas web. Los precios más bajos suelen ir ligados a una menor flexibilidad y a condiciones más reducidas. Desconfía de precios muy baratos y anuncios sin fotos.
  2. A veces una imagen no vale más que mil palabras. Algunas fotografías no hacen justicia al alojamiento, mientras que otras lo presentan con una luz demasiado favorecedora. Lo ideal es visitar la vivienda que se quiere alquilar. Si no es posible, hay que pedir al arrendador o a la agencia un dossier fotográfico; infórmate bien de su ubicación y asegúrate del estado de conservación del mobiliario y electrodomésticos.
  3. El precio desglosado. Tarifa de la estancia, comisión de la plataforma si existe, servicios de limpieza y depósito de garantía si lo hubiere. Lo mejor para entender cuánto vamos a pagar es que el precio del alojamiento nos lo faciliten al detalle. Fijar de forma previa las condiciones del pago a la agencia si las hubiera y las fianzas.
  4. Leer los comentarios de otros usuarios. Aunque no hay que fiarse ciegamente ya que a veces estos comentarios se manipulan, las opiniones de otros inquilinos nunca están de más.
  5. Es necesario fijarse también si se está alquilando al propietario o a un intermediario. A la hora de reclamar, este dato es clave. Si es con una agencia o una empresa, el usuario estará protegido por la legislación de consumo, además de la que pueda regir al arrendamiento en sí mismo. Si es con un particular, la relación se basará en la normativa civil del alquiler, aunque, en función de la comunidad autónoma que sea, será de aplicación la normativa turística autonómica.
  6. Negociar las condiciones. Una vez que se ha decidido qué vivienda puede interesar, es conveniente negociar con el propietario o la inmobiliaria el precio y las condiciones. Si se alcanza un acuerdo, siempre se debe firmar un contrato. Hay que recordar que una reserva online tiene el mismo valor jurídico que un contrato tradicional.
  7. Antes de firmar el contrato o hacer la reserva: siempre contactar previamente con el anunciante o la agencia por teléfono o email y aclarar las dudas sobre fechas, precio, condiciones de reserva, de cancelación, necesidades especiales, supermercados cercanos y sobre todo es necesario asegurarse de con quién estamos contratando.
  8. Confirmar el modo de pago, la entrega de llaves, la persona de contacto que te recibirá y que se ocupará de cualquier problema que surja en la estancia. Pedir un teléfono para incidencias eventuales (como una avería, por ejemplo.
  9. Conservar una copia de la reserva o señal. Trata de pagar la menor cantidad e intentar no pagar el resto hasta la llegada. Si se hace directamente a través del propietario o la agencia inmobiliaria es importante hacer constar en el contrato el importe de la señal. Si es a través de un portal, utilizar el medio de pago recomendado (tarjeta, Paypal, transferencia) para dejar rastro y beneficiarte de la garantía si hubiese algún problema.
  10. Si piden fianza para hacer frente a posibles daños que pudieran causar los inquilinos en la vivienda, pedir que se detalle claramente el concepto, las condiciones de su aplicación y también que se prevea su devolución. En este caso, lo mejor es que entreguen un inventario en el que se detallan los muebles y el estado en el que se encuentran y que, por supuesto, lo compruebes antes de firmar el contrato.

Fuente:https://www.fotocasa.es